Bacillus thuringiensis
Un insecticida biológico que ataca a las larvas jóvenes sin dañar al resto del ecosistema. Se aplica en otoño, cuando nacen las primeras orugas.
La procesionaria es mucho más que una molestia: sus pelos urticantes son un peligro real para tus mascotas, para los niños y para tus árboles. La controlamos con el método adecuado a cada época del año, y actuamos también fuera de temporada cuando hace falta.
La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una oruga que se alimenta de las acículas de los pinos y los va debilitando. Pero su mayor peligro no es para los árboles, sino para quienes pasan cerca: sus pelos urticantes provocan reacciones graves.
Peligro para mascotas
En perros y gatos, el contacto puede causar desde inflamación de la lengua hasta necrosis si no se actúa a tiempo. Es una urgencia veterinaria.
Reacciones en personas
Urticaria, conjuntivitis o crisis asmáticas, sobre todo en niños, que suelen jugar en el suelo por donde se desplazan.
Riesgo aunque no las toques
Los pelos quedan suspendidos en el aire y en el suelo, así que pueden afectar a quien pasea por una zona verde sin contacto directo.
La procesionaria sigue un calendario muy marcado. Saber en qué fase está es lo que determina el tratamiento más eficaz.
Nacen las larvas jóvenes y empiezan a comer. Es el mejor momento para frenar la plaga antes de que crezca.
Las orugas se agrupan en bolsones de seda en las copas para protegerse del frío.
Descienden del árbol en fila para enterrarse. Es cuando más visibles y peligrosas están a ras de suelo.
Emergen las mariposas, se aparean y ponen los huevos. El ciclo vuelve a empezar.
No hay un único tratamiento: usamos el método que corresponde a cada momento del ciclo, combinándolos para reducir la población al mínimo.
Un insecticida biológico que ataca a las larvas jóvenes sin dañar al resto del ecosistema. Se aplica en otoño, cuando nacen las primeras orugas.
Diciembre–febrero: capturan a las orugas cuando bajan del árbol e impiden que lleguen al suelo y se entierren.
Primavera–verano: capturan a los machos adultos antes del apareamiento y reducen la siguiente generación.
La poda y retirada de los nidos, hecha en los meses adecuados y con la protección necesaria, baja mucho la población.
Si ya hay orugas activas fuera de temporada, evaluamos la situación y actuamos con seguridad, aunque no sea la época “de manual”.
Erradicar la procesionaria del entorno natural es prácticamente imposible, pero en jardines, comunidades y zonas urbanas sí se puede controlar de forma muy eficaz con una intervención bien planificada.
Proteger a la familia y a las mascotas en casa.
Zonas verdes y pinos comunes, con intervención planificada e informe.
Proteger a los huéspedes y la imagen del establecimiento en zonas ajardinadas.
Control en pinares y zonas amplias.
El tiempo es clave. Si sospechas que tu perro o gato ha tocado una procesionaria:
La procesionaria no suele venir sola. Si tienes otras plagas en casa o el jardín, o gestionas una comunidad o un alojamiento, también te echamos una mano.
Cuéntanos qué tienes en tu jardín o tu comunidad y te proponemos el mejor momento y el método para actuar con seguridad.
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